Me estoy poniendo viejo. Digo esto porque me acuerdo allá a lo lejos cuando vivía con mi madre, en los momentos en que escuchaba en mi doble cassettera aquel grupo que me gustaba, aparecía ella con una mueca de desaprobación y soberbia y me espetaba: "
¿¡Qué es ese ruido a lata!? ¡¡Qué feo!! ¡Ah, música era
la de antes, la de mi época!". Y yo ahora, escucho la radio, bajo a mansalva discos enteros de la red, veo dvds con presentaciones en vivo de los popes del momento, leo noticias, saco temas con la guitarra, me actualizo y sin embargo, no consigo que nada de lo que se produce en la actualidad me conmueva. Me estoy poniendo viejo. O tal vez la respuesta esté en una palabrita que se metió timida un par de oraciones atrás. Que no me conmueve nada de lo que actualmente se
produce. Ya no existe la creación, la busqueda de la originalidad, de un sonido propio que te identifique, la intención de hacer algo distinto. No, existe la
producción, es decir, la música como
arte derivó en
producto, apto para el consumo indiscriminado y para ubicarla en masa y a los golpes en el oído de la dama o en el tímpano del caballero. Tal vez uno sea demasiado obsecuente con temas horrorosos de nuestro período adolescente y lo que marcó momentos claves de nuestra vida sea realmente

sólo un montón de corcheas y semifusas dispuestas de forma mediocre en el pentagrama. Pero veo con cierta alegría que todavía se mantienen en el inconciente colectivo, siguen sonando en las radios, se cantan en las guitarreadas de los pibes que están todavía en el secundario.
No sé, digo... ¿Los grupos que suenan ahora serán recordados dentro de 20 años? ¿Sabrán los argentinos del 2027 quienes fueron
Callejeros,
Jovenes Pordioseros,
La 25? Hilemos un poquito más fino y preguntémosnos si se acordarán y cantarán alguno de la
Bersuit,
La Renga,
Catupecu,
Divididos... Y creo que esto también va para lo que se hace en el exterior porque no veo un sucesor digno en esta década de un
U2, un
Genesis, un
Supertramp, un
Queen, un
Nirvana, un
Police, un
Alan Parsons, un
Creedence, un
Rolling Stones, un
Pink Floyd, un
Beatles, un
Yes, un
Deep Purple, un
Zeppelin, un
Depeche Mode, un
Pearl Jam, uff, podría seguir por varios minutos. Igual a nivel local:
Serú Girán,
Soda Stéreo,
Pescado Rabioso,
Sumo,
Almendra, los
Redondos,
Sui Generis,
Manal,
Fricción,
Fito,
Calamaro,
Charly,
Spinetta...Y sin embargo no

encuentro alguien que logre en estos días anémicos de melodía igualar los pergaminos de los que nombré o transformarse en un referente real del cambio, la renovación, la movilización, la distinción, la busqueda, la sorpresa, la expresión artística. Yo sé que si te tocó nacer musicalmente en esta era dirás que no se nada, que
Los Piojos juntan una pila de gente, que
Las Pelotas son una masa, que soy un viejo de mierda, bah. Pero ¿sabés qué?... Extraño tanto una buena letra, algún sonido que me haga arquear las cejas, ese escalofrío en el alma, la desesperación por conseguir
el último de, la admiración obnubilante.
Si, definitivamente me estoy poniendo viejo.