
Nunca digas nunca jamás. Así se llamó la película del regreso de Sean Connery al papel de James Bond en 1983. El había vertido declaraciones luego de filmar Los diamantes son eternos en 1971 sobre su deseo de nunca mas volver a protagonizar al 007 ya que se sentía que estaba siendo encasillado en ese personaje y él buscaba un crecimiento y un reconocimiento actoral. El título del film de su reingreso a la peli de Bond, mas allá del tono paródico del argumento (o tal vez haciendo referencia al mismo), fue una gastada a sus palabras de antaño.
Pues bien, no sé si volveré a mi querido Los sobrinos de Tarantino; lo que si sé es que se estaba transformando en una carga, un laburo, una fecha y no algo gratificante cada actualización. Y el sentido de la vida es aprovechar el tiempo al máximo en la busqueda de cosas que nos den placer (para lo otro está el trabajo y los noticieros). Tengo muchas materias pendientes en mi vida que me gustaría aprobar y este espacio absorve mucho tiempo. A lo mejor a un adolescente que no tiene obligaciones le sonará pelotudo porque en la red no hay edades, pero la realidad te va marcando el camino a seguir y este blog que comenzó allá por Marzo del 2007 era una piedra en mi zapato. Me costó llegar a esta definición en el destino de este querido rincón, venía amagando hace bastante tiempo con parar pero el sentimiento tiraba más que la razón.
Gracias a todos los que se hicieron presentes en las mas de 100 visitas diarias y, quien sabe, a lo mejor en el futuro nos encontremos nuevamente por estos pagos. Saludos.





