Pity Alvarez no me cae bien. En la intimidad de su casa tal vez sea un buen tipo con el cual podés contar historias toda la noche con una cervecita sobre la mesa. Hasta algunas que le he escuchado en radio o televisión narradas con su particular estilo me han hecho esbozar una sonrisa. Pero lamentablemente no es mi amigo a quien pueda excusar por un comportamiento inadecuado, es el tipo que canta para el orto totalmente dado vuelta. Es el espejo en el que se refleja la decadencia (artísticamente hablando) de nuestro bendito rock. Es el cantante al que miles de pibes adoptan como ídolo no solo por sus canciones, también por su forma de vivir. Y aunque lo escuché muchas veces diciendo que las drogas lo dejaron así como lo vemos y que no se lo recomienda a ninguno de sus seguidores, en sus temas sigue haciendo apología y sigue formando gente del palo. Ojo que no es la moralina la que baña estas líneas, es el miedo al lugar donde va a ir a parar el mundo con los

valores a los cuales están acudiendo gran parte de los pibes. Y si los ejemplos a seguir, los artistas que fueron otrora referentes de cambio y de tirar una línea de pensamiento, imponen la ideología de la merca, del
laissez faire, del
no future, de la incultura, de la mediocridad, estamos realmente en el horno. Y así es que los medios se prenden en esta historia, poniéndolo como tapa de la revista especializada de mayor tirada como el último héroe del rock and roll en una imagen crística que realmente me exaspera o emitiendo un reportaje por TV y luego definiéndolo como un ser entrañable. Y me juego que también el sello grabador y su entorno deben colaborar en todo esto contactándolo con los mejores dealers porque
aunque lo destruyamos, así como está es como les gusta a los chabones y nosotros facturamos más.
Culpar exclusivamente al
Pity de como están los chicos es pelotudo y no es lo que quiero expresar con este comentario: los mayores culpables son la enquistada y repugnante clase dirigente, el poder económico y todos aquellos que necesitan de un pueblo sometido e ignorante para dominar a su antojo y satisfacer sus inagotables e individualistas deseos. Pero bueno, eso creo que todos lo sabemos y en otras ocasiones lo plantée. Pero hoy vi esa tapa y me calenté. No sé si tendré la razón, si soy un careta o si estoy escribiendo cualquiera. Es un punto de vista y esto es un blog donde uno pone lo que piensa y siente. Y si de eso se trata debo decir que
Pity Alvarez no me cae bien.