Alberto Olmedo fue un gran cómico y eso no da lugar a discusión alguna. Hay tipos muy berretas que lograron ubicarse en ese escalafón superior a fuerza de elementos externos al talento, llamense un físico desproporcionado que da pie a la humorada primitiva como fue el caso de Jorge Porcel o buenos libretistas que suplían falencias interpretativas como en el caso del sozo Chevy Chase. El Negro jamás fue favorecido por el chiste guionado; es más, le dio de comer en forma desmesurada a un Hugo Sofovich que jamás habría conocido las mieles del éxito sin su desfachatada presencia. Digamos que fue el pionero en una técnica que fue adoptada con dispar suerte por tipos como Dady Brieva o Guillermo Francella: el morcilleo. Esto consistía en improvisar largamente encima de un esquema prefijado tratando de encontrar en la simplicidad del diálogo con su partenaire la salida graciosa que motivara el chiste hasta ese momento inexistente. Javier Portales fue el complemento ideal en esa tarea, gracias a que conciente de su labor de coequiper, coconductor o personaje secundario (tachar lo que no corresponda) tiraba la frase exacta, el pie perfecto para el lucimiento de la despierta estrella. Y si bien en su época yo no era un fan de No toca botón hay que sacarse el sombrero ante ese pelado que le sacaba el jugo a tantos reiterativos scketchs semana a semana, mes a mes, año a año. Personajes INOLVIDABLES como el Dictador de Costa Pobre, el crédulo Chiquito Reyes, el avivado manosanta, el atribulado Rogelio Roldán, el actor de segunda José Luis Borges. Frases pegadizas como "¡De acá!", "¡Y si no me tiene fé!", "¡Chiquito Reyes no es ningún gil de goma!" fueron parte del acervo popular de aquellos años de una incipiente TV en color. En el pico de su carrera un 5 de marzo de 1988, decidió hacernos el último chiste, en un tono de grotesco humor negro al cual no nos tenía acostumbrados. Y, como buenos amantes de la necrología, los argentinos lo elevamos a la categoría de mito. Es bueno repasar aquellos momentos con la mente y el corazón templados que da el paso de los años y sacar nuestras propias conclusiones.

5 comentarios:

Carla C.M.L dijo...

Yo veia de chica las repeticiones de los programas, ya en los 90, lo tengo casi como un recuerdo familiar pero nunca valoré el trabajo de olmedo como actor. Esta bueno lo que pusiste.-

Anónimo dijo...

Mmmm...no fue en el '88? Todo bien con que no te haya gustado,pero de ahí a que desinformes...Además,qué es ser un "Personaje Incunable"? Incunable:Son llamados incunables (del latín incunabulae, en la cuna) aquellos libros impresos con tipos móviles desde la aparición de la imprenta hasta el año 1500 inclusive, y fue posiblemente Cornelius Beughem quien la empleó por primera vez, en su Incunabula typographiae (1688).(Según Wikipedia)

wwxxyyzz dijo...

Estimado anónimo:
Me molestó un poquito tu tono académico y es por eso que paso a responderte.
En primer lugar, este blog no pretende ser una enciclopedia, simplemente un vehículo para compartir las cosas que encuentro por la red que me atraen y que considero que pueden interesar a otros internautas. Aquí encontrarás material para bajar acompañado por una breve reseña alusiva que es solamente ilustrativa sobre lo que versa el archivo en cuestión; simples datos superficiales que no ahondan en contenido (el tiempo no me permite desarrollar textos extensos).
Noto además una falta de lectura del post de tu parte; si bien dije que en su momento no era fan, el artículo no hace más que ensalzar las cualidades histriónicas del Negro. Y te agrego que no desinformo: la primera emisión del programa data de 1981 (no de 1988), la TV color comenzaba en 1979 apenas 2 años atrás.
Vamos a la palabra incunable. La palabra latina incunabula (palabra esdrújula, sustantivo neutro plural), que el DRAE da como étimo de incunable, significa pañales y, en segundo lugar, cuna . Es, evidentemente, una palabra derivada, con un prefijo y un sufijo. Tal vez debería haberla puesto entre comillas para señalar que no consideraba como libros a los personajes de Olmedo, sino que simplemente realizaba un paralelismo metafórico con el significado de la palabra ("El estudio de los incunables es una importante fuente de información para conocer la evolución y el desarrollo del arte de la imprenta"-diccionario Encarta). Igualmente para evitar futuros malentendidos es que me tome el atrevimiento de reemplazar la odiosa palabra en cuestión (agradeciéndote por tu amplio conocimiento de la lengua española) y cambiar algunos textos de la edición que estoy preparando...no es cuestión que algún desprevenido piense que cuando ponga "el director masacró la cinta" confunda a un trozo de celuloide con una persona de carne y hueso.

Atte.
El anónimo wwxxyyzz

El Anónimo de más arriba dijo...

No,no,no.Perdoname si el comentario te pegó como académico.Vos te referís al 28 de diciembre de 1986 como a la fecha en que se amasijó y no fue así,fue en el '88 (al menos eso fue lo que yo entendí:"el último chiste").Si te referís a la primera emisión de NTB al menos tendrías que refrasear el texto para que se entienda como vos querés.Académico ni en pedo (no terminé ni la primaria),pero soy un ávido lector de tu blog,y solamente me pareció apropiado señalarte lo que yo consideré como imprecisiones.

wwxxyyzz dijo...

Anónimo de más arriba:
Hay que tener cuidado de la forma en que uno expresa las cosas porque al no vernos las caras no sé cual es tu tono, si enojado, canchero o triste. Tu comentario me sonó a gaste y por eso te respondí.
Si te debo una disculpa por la fecha en cuestión, pensé que me hablabas de la emisión del programa, no de la fecha del deceso. Realmente es un grosero error que ya estoy corrigiendo (no recuerdo de donde saqué la fecha) y te agradezco por hacermelo saber.
Todo bien con vos, espero que esta boludez no traiga rencores y te mando un abrazo.