
Según
Santo Tomás la soberbia consiste en el desordenado amor de la propia excelencia. La soberbia es la afirmación aberrante del propio yo. El hombre humilde, cuando localiza algo malo en su vida puede corregirlo, aunque le duela. El soberbio al no aceptar

o no ver ese defecto no puede corregirlo y se queda con él. El soberbio no se conoce o se conoce mal.
Esto viene a colación de dos casos que en los últimos días me han mostrado que el común de la gente en manos de soberbios con poder puede hundirse en el peor de los pantanos.
En el ámbito de entrecasa nos encontramos con un país que se desbarranca debido a una puja de poderes, pero por sobre todo, a la soberbia de quien debería manejar con solvencia el destino de una nación.

Sin entrar en un estudio a fondo para dirimir quién tiene la razón en este conflicto, si el campo o el gobierno, hay un hecho puntual que no debe pasarse por alto y es que a la señora
Cristina Fernandez el pueblo le dio la potestad y la obligación de presidir la
Argentina. Esta tarea es mas que obvio destacarlo, debería desarrollarse teniendo como objetivo principal el perseguir el bienestar de los argentinos. Pues bien, ese concepto no excluyente parece estar olvidado por alguien que antepone su tosudez y sus ganas de no exponerse como vencida en esta increible partida de ajedrez. La soberbia en este caso provoca desabastecimiento, caos, inflación galopante, sensación de inseguridad pero por sobre todas las cosas, perdidas millonarias en un momento en el que el mundo nos reclama alimentos dándonos la posibilidad de emerger de este tercer mundo que parece ser nuestra residencia perpetua.
El gran colisionador de hadrones (LHC) es un gigantesco instrumento científico situado cerca de
Ginebra,

a caballo de la frontera franco-suiza, a unos 100 metros bajo tierra. Se trata de un acelerador de partículas, con el cual los físicos estudiarán las partículas más pequeñas conocidas: los componentes fundamentales de la materia. Existen numerosas teorías en cuanto a los resultados de tales colisiones. En todo caso, los físicos prevén una nueva era de la física, que aporte nuevos conocimientos sobre el funcionamiento del Universo. Pero, no todas son rosas en este experimento. Dos científicos que se apartaron del proyecto (el estadounidense
Walter Wagner y el español
Luis Sancho) exponen dos riesgos fundamentales: cuando el LHC

entre en funcionamiento, podría crear un agujero negro que literalmente se tragara al planeta y podría originar una
materia extraña que convertiría la tierra en una estrella de neutrones sin vida tal y como la conocemos. Si bien el CERN (
Centro Europeo de Investigaciones Nucleares) afirma que esas posibilidades son mínimas, dichas probabilidades existen, con lo que se está poniendo en riesgo la vida de todo un planeta.
Otra vez la soberbia, otra vez estamos en manos de gente con poder que puede provocar desastrosas consecuencias por creerse con el don de la verdad.